viernes, 22 de octubre de 2010

Es todo un deleite tocar tu piel,
con mi silente abrumador filo.
¡Qué afán! saborear tu zumo rojizo.
¡Percibir el miedo oculto en tu ser!

Admirar el complaciente arrebato,
desatado de tu delicada alma.
Al escuchar tus gemidos que acaban
con mi gran esencia en el último acto.

Alberto Arvizu
A01127823

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